El sol nace lentamente en aquella ciudad perdida
frente a la inmensidad del mar… Los pocos jóvenes que quedan en la urbe se
reúnen en el embarcadero para contemplar fijamente el otro lado de la bahía,
donde dicen que se vive mejor… La única esperanza que tienen es atravesar el
embravecido mar para entrar en el paraíso de la “felicidad y el bienestar”. En
esta tierra es casi imposible vivir dignamente y ellos lo saben…
Nada es un joven que como todos los jóvenes posee planes de futuro, con
una vida mejor al lado de su novia y tal vez con varios hijos… Hoy, al
amanecer, se ha reunido con sus amigos y ha juntado todos sus ahorros para
emprender una arriesgada y necesaria aventura, pero con la promesa de una vida
sin miseria ni explotación. Nada se sube a la pequeña barca (si es que se le
puede poner ese nombre a ese montón de viejas maderas) previo pago de su
pequeña fortuna… Algún día ese dinero se multiplicará y podrá casarse con su
novia, hoy llorosa por su partida… Es la primera vez que sale de su ciudad.
Pero está decidido y no importa, hay una ilusión nueva en el ambiente… Los ojos
de Nada brillan con el sueño de un mundo mejor, un mundo donde la injusticia no
tenga cabida, donde todos puedan vivir con dignidad.
Con sus
compañeros de viaje, hombres y mujeres que navegan junto a él a la “tierra
prometida”, zarpan rumbo a lo desconocido, perdiendo con la vista (pero no con el
corazón) el lugar que les vio nacer, crecer, enamorarse… ¿Cuándo podrán volver
a ver de nuevo su hogar y su tierra?
Después de una dura y larga travesía, sin
alimentos, casi sin agua, y a punto de alcanzar la playa, para ellos de la
alegría, a escasos pero profundos metros de la orilla, la pequeña embarcación
se hunde por el sobrepeso y la mala climatología. ¡Tan cerca y tan lejos! El
miedo se apodera de Nada y los gritos de sus acompañantes ensordecen sus
últimos recuerdos… Piensa en su novia, en sus padres, familia, amigos… En
aquellos atardeceres junto al bello mar que ahora puede ser su tumba… Tal vez
sea su primer y último viaje…”
Quizá el final de esta historia lo encontremos en
la televisión, en las noticias a la hora de la sobremesa… O tal vez cuando
abramos el Diario por la mañana en la sección de sucesos… Puede que el final de
esta historia sea aquel inmigrante que vemos en la calle y del que huimos
porque “no nos inspira confianza” o en aquel otro que busca trabajo para alimentar a sus hijos…
A
lo mejor preguntando a nuestros abuelos descubramos el final de esta aventura…
Tú
que piensas en todo, ¿te has parado alguna vez, por un segundo, a pensar en
Nada?
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