Algunos cuentos originales creados por el autor de este blog. Y otros compartidos...

28 de octubre de 2012

EL VIEJO MANUEL


En aquel barrio de las afueras de la ciudad era conocido como el viejo Don Manuel… O “el viejo” a secas. Nadie sabía su edad, pero seguramente rondaba los ochenta años. Era alto, aunque andaba algo encorvado. Todavía conservaba una buena cantidad de pelo sobre su distinguida cabeza. Siempre caminaba con su inseparable bastón de empuñadura de marfil y acostumbraba a salir a la calle sobre las doce de la mañana para su paseo diario…Nadie hablaba con él durante su paseo porque él no quería hablar con nadie… No tenía amigos, ni familia, vivía completamente solo en aquella antigua casa baja rodeada de altos edificios repletos de familias inmigrantes y de gente humilde y trabajadora… Era un cascarrabias, pensaba que los demás le querían siempre engañar y que no eran dignos de dirigirse a él…“¡Cómo ha cambiado el barrio! ¡Cuántos inmigrantes viven ahora en mi querido barrio de siempre! ¡Cuánta clase baja! ¡Antiguamente sí había gente de bien y orden!”  –pensaba el viejo Don Manuel–.

Aunque tenía este carácter tan duro, sus vecinos siempre estaban dispuestos a ayudarle y le preguntaban si necesitaba algo, si quería que le acompañasen en su paseo diario… Pero Don Manuel no quería tener contacto con esa “chusma”. “¿En qué me pueden ayudar esas gentes que no tienen para llegar ni a fin de mes?” –murmuraba Don Manuel.


Una noche, pasadas las doce, los vecinos vieron que de la casa del viejo Don Manuel salía un humo negro y espeso. “¡La casa del viejo se está quemando! ¡Y con él dentro!” –gritaron los vecinos–. Un joven magrebí saltó por la ventana de la casa, su cuerpo se derretía por el intenso calor de la vivienda, buscó a Don Manuel, que yacía inconsciente sobre el suelo del salón, le cogió en sus brazos y le sacó a la calle con delicadeza…

Tendido en la acera, el viejo Don Manuel recobró la consciencia y pudo contemplar que todos sus vecinos le rodeaban… ¡Le habían salvado de una muerte segura entre las llamas! Sus vecinos le contaron que aquel joven magrebí, llamado Ahmed, había arriesgado su vida por salvar la suya, entrando en la casa y rescatándole cuando el fuego estaba a punto de acabar con todo… Ahmed tenía quemaduras por todo su cuerpo pero solo estaba preocupado por el estado y la salud de Don Manuel…

El viejo Don Manuel no pudo reprimir sus lágrimas, “un hombre joven, con toda la vida por delante, ha arriesgado su vida para regalarme a mí, que soy un viejo, más vida”, –sollozaba desconsolado–.

Desde aquel día, ya no era el viejo Don Manuel, le gustaba que sus vecinos le llamasen Manu, como cuando era joven… Ahora quería hablar con todos ellos, ayudarles, pasear junto a todos sus amigos… A Ahmed y a su familia (tenía mujer y tres hijos) les acogió en su casa y le trató como si fuera su hijo… Aquella noche en la que le salvó la vida, acababan de desahuciar a Ahmed que llevaba más de dos años en paro… El nuevo Manu era feliz y quería hacer feliz a los demás. Ya no se quejaba de nada, su barrio era el mejor barrio de toda la ciudad porque en él no vivían inmigrantes ni gente de clase baja… Vivían corazones… 

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