Algunos cuentos originales creados por el autor de este blog. Y otros compartidos...

31 de octubre de 2012

CUANDO ERA POBRE...


Ya no aguantaba más… Tenía que tomar una determinación y pedir ayuda para poder salir hacia adelante. La verdad es que no me veía capaz, nunca había hecho algo parecido en mi vida, pero llegados a esta situación no me quedaba otra opción. ¡Tenía que hacerlo! Entonces me acerqué a aquella señora enjoyada, bien vestida y con un peinado de eterna peluquería, que salía de la iglesia y le dije:


            -Señora, por el amor de Dios ¿me puede dar algo para comer? Ya ve usted que voy vestido con estos rotos harapos y tengo mucha hambre… Hace tiempo que no pruebo algo caliente y paso un frío que ya casi no me siento las manos. No hace falta que me dé dinero, con que me compre un bocadillo o me dé algo de comer es suficiente.

            Aquella señora se quedó por un segundo callada… Pensé que generosamente llevaría su mano al monedero y me daría algún dinero para poder llenar mi vacio estómago… Pero no fue así, sin mirarme siquiera a los ojos, me respondió:

            - ¿Pero qué dices? ¿No te da vergüenza? Querer comer en Viernes Santo… ¿No sabes que hoy hay que ayunar y no probar comida alguna? ¡Cómo está la juventud! ¡Ya no respetan ni lo más sagrado! ¡Seguro que no eres de aquí! ¡Mejor vete a tu país con los de tu religión!

            La verdad es que yo no sabía que día era (hacía mucho tiempo que no tenía ni reloj ni calendario alguno) y lo único que quería era comer. Siempre había oído que las personas que iban a misa vivían la solidaridad, la justicia y el amor con los demás… En esta fría ciudad, pensaba que pedir en la puerta de la parroquia sería el mejor lugar para poder aliviar mi estómago.
Pero quizá me equivoqué… No sabía que hacer…La gente de alrededor me miraba. En aquel momento me puse rojo de vergüenza y salí corriendo sin mirar atrás. Ya nunca más volví a pisar una iglesia…

No hay comentarios:

Publicar un comentario